Perder es parte del trabajo, no una señal de que algo anda mal. Se puede hacer todo bien y perder igual. El problema no es la pérdida sino lo que se hace después: cambiar el plan, ampliar el riesgo, buscar compensar. Perder bien es no agregar daño al daño. Cada pérdida duele más cuando se la interpreta como fracaso personal, pero un mal resultado no es un mal trabajo. Lo que distingue al oficio no es ganar. Es la relación con perder.
Psicología
La disciplina real no se parece a la de las películas. No hay momento heroico. Hay repetición silenciosa. La disciplina épica dura semanas y se alimenta de entusiasmo. La disciplina sin épica simplemente sigue, porque es lo que toca hacer. Se prueba en los días planos, donde no hay estímulo ni señal. No hay aplauso para el que simplemente sigue. El trabajo invisible es el que más cuesta y el que menos se reconoce. Pero es el que acumula.
El oficio
El oficio es repetición. Y la repetición aburre. El aburrimiento no es señal de que algo anda mal, es señal de que estás haciendo lo correcto. Lo que no se repite no se instala, lo que no se instala no se sostiene. La novedad entretiene, la repetición construye. Buscar estímulo constante es incompatible con el trabajo real. Los días iguales son los que acumulan. Aprender a aburrirse sin huir es una habilidad central del oficio.
Proceso