Territorio

Qué es un mercado

Un mercado es un lugar donde se intercambian instrumentos financieros. Hay compradores y hay vendedores. El precio se forma donde ambos se encuentran — donde uno está dispuesto a pagar lo que el otro está dispuesto a aceptar. No hay más misterio que ese. No hay una autoridad que decida cuánto vale algo. El precio es el punto exacto donde alguien dice "yo compro a este precio" y otro dice "yo vendo a este precio". Cuando esos dos se cruzan, hay transacción. Cuando no, el precio se mueve hasta que se crucen.

Ese movimiento constante — el precio buscando el punto donde comprador y vendedor se ponen de acuerdo — es lo que genera el gráfico que después vas a leer. Cada vela, cada barra, cada línea que ves en una pantalla es el registro de ese encuentro entre alguien que quería comprar y alguien que quería vender. Nada más que eso.

Existen distintos tipos de mercados. El de acciones, donde se compran y venden participaciones de empresas. Forex, donde se intercambian divisas — euros por dólares, libras por yenes. Futuros, donde se negocian contratos sobre el precio futuro de un activo. Índices, que agrupan un conjunto de acciones y permiten operar el movimiento general de un mercado entero. Criptomonedas, que funcionan con su propia lógica, sus propios horarios y su propia volatilidad. Cada uno tiene reglas distintas, participantes distintos y comportamientos distintos. No hace falta dominarlos todos. Hace falta entender que existen, en qué se diferencian y qué implica operar en cada uno.

Las diferencias que importan son pocas pero concretas. Algunos mercados operan las veinticuatro horas — forex, por ejemplo, abre el domingo a la noche y cierra el viernes. Otros, como el de acciones, tienen sesiones específicas con apertura y cierre definidos, y fuera de esas horas no se puede operar o se opera con condiciones muy distintas.

La liquidez — cuántos participantes hay comprando y vendiendo al mismo tiempo — afecta directamente cómo se mueve el precio y cuánto cuesta operar. Un mercado líquido tiene muchos participantes, el precio se mueve con más fluidez y la diferencia entre el precio de compra y el de venta es chica. Un mercado con poca liquidez tiene menos participantes, movimientos más bruscos y esa diferencia se agranda. Eso se traduce en un costo más alto cada vez que abrís una operación.

La volatilidad — cuánto se mueve el precio en un período dado — también varía de mercado a mercado y de momento a momento dentro del mismo mercado. Hay instrumentos que se mueven poco y de manera contenida. Hay otros que pueden recorrer en minutos lo que los primeros recorren en días. Un mercado volátil no es mejor ni peor. Es un mercado donde las cosas pasan más rápido, las ganancias potenciales son más grandes y las pérdidas potenciales también.

No hay mercado mejor. Hay mercados que se ajustan más o menos a tu capital, a tu horario, a tu tolerancia al riesgo y al tipo de operativa que vas a hacer. Un trader con poco capital y horario limitado no opera igual que uno con capital grande y disponibilidad completa. Eso no es una limitación — es un dato. La elección del mercado se toma una vez, con información, y después se trabaja ahí. No se cambia de mercado cada semana buscando el que "funcione mejor". Se elige, se aprende cómo se mueve, y se opera.