Margin call y stop out
En el capítulo anterior se explicó que el margen es la garantía que el broker retiene mientras tenés una posición abierta, y que el margen libre es lo que queda disponible después de eso. Ahora hay que entender qué pasa cuando ese margen libre empieza a desaparecer.
Cuando abrís una operación y el precio se mueve en tu contra, la pérdida no realizada — la que todavía no cerraste pero que ya existe — se descuenta de tu margen libre. Si tenías mil dólares de margen libre y tu posición abierta está perdiendo trescientos, tu margen libre ahora es setecientos. Si la pérdida crece a quinientos, tu margen libre baja a quinientos. El número se mueve en tiempo real, cada segundo, mientras la posición sigue abierta.
Si el precio sigue yendo en tu contra y la pérdida sigue creciendo, llega un punto donde el margen libre se acerca a cero. Tu garantía ya no alcanza para sostener la posición. En ese momento ocurren dos cosas, una detrás de la otra.
La primera es el margin call. Es un aviso del broker que dice, en esencia: tu cuenta se está quedando sin respaldo. Tus pérdidas abiertas están consumiendo la garantía que dejaste. Dependiendo del broker, el margin call se activa cuando tu nivel de margen — la relación entre el capital disponible y el margen usado — cae por debajo de un umbral, generalmente entre el 50% y el 100%. Algunos brokers te mandan una notificación. Otros simplemente lo reflejan en la plataforma. Es una advertencia, no una acción. Todavía no te cierran nada.
La segunda es el stop out. Si después del margin call el precio sigue en tu contra y el nivel de margen cae a un punto crítico — típicamente entre el 20% y el 50%, dependiendo del broker —, el broker empieza a cerrar tus posiciones. No te pregunta. No espera a que decidas. Liquida. Cierra la posición que más está perdiendo primero, y si eso no alcanza para restaurar el nivel de margen, cierra la siguiente, y la siguiente, hasta que tu cuenta vuelva a tener respaldo suficiente o hasta que no quede nada.
El stop out es el broker protegiendo su propio dinero, no el tuyo. Lo que hace es asegurarse de que tus pérdidas no excedan lo que tenés depositado. Porque si eso pasara, el que pierde es él. El stop out existe para que vos no le debas dinero al broker. No existe para cuidarte a vos.
¿Cómo se llega a un margin call? De formas que son siempre las mismas. Posiciones demasiado grandes para el tamaño de la cuenta — es decir, exposición desproporcionada. Apalancamiento excesivo — que es otra forma de decir lo mismo. No usar stop loss, dejando que una posición perdedora crezca indefinidamente con la esperanza de que el precio "vuelva". O acumular posiciones perdedoras — abrir una nueva operación en la misma dirección que la que ya está perdiendo, porque "ahora sí tiene que darse vuelta".
Todas esas situaciones tienen algo en común: son decisiones. No son accidentes. No son mala suerte. Un margin call no cae del cielo. Es el resultado de haber entrado con un tamaño que no correspondía, de no haber puesto un stop loss, o de haber ignorado las señales de que la operación ya no tenía sentido.
Si el riesgo por operación está calculado correctamente — y eso se trabaja en detalle más adelante — y el stop loss está puesto donde corresponde, un margin call no debería ocurrir. Nunca. No es un evento normal de la operativa. Es un síntoma de que algo falló antes, mucho antes de que el broker te mandara el aviso.
La forma de prevenirlo no es misteriosa: operar con un tamaño proporcional a tu cuenta, usar siempre stop loss, y no agregar posiciones a una operación que ya está perdiendo. Con esas tres reglas, el margin call se convierte en algo que sabés que existe, que entendés cómo funciona, pero que nunca te pasa.